¿Temperatura demasiado baja? Así afecta al cuerpo

Descubre cómo el frío extremo impacta tu cuerpo y qué puedes hacer para mantenerte sano y protegido.
Energía
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5 min
Las bajas temperaturas no solo provocan escalofríos: también afectan la circulación, la piel y el funcionamiento de los órganos. Aprende cómo reacciona el cuerpo ante el frío, cuáles son los riesgos de la exposición prolongada y qué medidas tomar para cuidarte durante el invierno.
Jimena Cortés
Jimena
Cortés

¿Temperatura demasiado baja? Así afecta al cuerpo

Descubre cómo el frío extremo impacta tu cuerpo y qué puedes hacer para mantenerte sano y protegido.
Energía
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5 min
Las bajas temperaturas no solo provocan escalofríos: también afectan la circulación, la piel y el funcionamiento de los órganos. Aprende cómo reacciona el cuerpo ante el frío, cuáles son los riesgos de la exposición prolongada y qué medidas tomar para cuidarte durante el invierno.
Jimena Cortés
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Aunque en gran parte de México el clima suele ser templado o cálido, hay regiones —como las sierras del norte o del centro del país— donde las temperaturas pueden descender considerablemente durante el invierno. Cuando el termómetro baja, el cuerpo lo resiente de inmediato: empezamos a tiritar, la piel se enfría y las manos se sienten rígidas. Pero ¿qué ocurre realmente dentro del organismo cuando se expone al frío? Aquí te explicamos cómo afecta la baja temperatura al cuerpo y cómo protegerte.

La reacción natural del cuerpo ante el frío

El cuerpo humano busca mantener una temperatura interna cercana a los 37 °C. Cuando el ambiente se enfría, el organismo intenta conservar el calor reduciendo el flujo sanguíneo hacia la piel y las extremidades. Por eso las manos, los pies, la nariz y las orejas se enfrían primero: el cuerpo prioriza mantener calientes los órganos vitales.

Al mismo tiempo, los músculos comienzan a temblar. Estos temblores son contracciones rápidas que generan calor y ayudan a elevar la temperatura corporal. Es el primer mecanismo de defensa contra el frío, aunque requiere energía y no puede mantenerse por mucho tiempo.

Cuando el cuerpo se enfría demasiado

Si la exposición al frío es prolongada y el cuerpo pierde más calor del que produce, la temperatura interna empieza a descender. Cuando baja a unos 35 °C, se considera hipotermia leve. Los síntomas pueden incluir:

  • Escalofríos intensos
  • Entumecimiento en dedos de manos y pies
  • Cansancio y dificultad para concentrarse
  • Movimientos y habla más lentos

En la hipotermia moderada (32–35 °C), los temblores pueden cesar porque los músculos ya no responden. La persona puede parecer confundida, somnolienta o torpe. Si la temperatura sigue bajando, la situación se vuelve peligrosa: el corazón y el cerebro dejan de funcionar correctamente y puede haber pérdida de conciencia.

Frío y sistema circulatorio

Cuando los vasos sanguíneos se contraen, la presión arterial puede aumentar temporalmente. En personas con problemas cardíacos, esto eleva el riesgo de infarto o de complicaciones circulatorias. Además, el corazón trabaja con mayor esfuerzo para bombear la sangre, lo que puede ser una carga adicional, sobre todo en adultos mayores.

El frío también reduce la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno de manera eficiente, lo que provoca fatiga y menor rendimiento físico, incluso con una exposición moderada.

Congelación: cuando el tejido se daña

En temperaturas muy bajas, la piel y los tejidos pueden congelarse. Esto ocurre principalmente en zonas expuestas como dedos, orejas, nariz y mejillas. Al principio se siente un hormigueo o ardor, seguido de entumecimiento. La piel puede volverse pálida o blanquecina, y en casos graves se forman ampollas o se daña el tejido.

Si sospechas una congelación, calienta la zona lentamente, preferiblemente con el calor del propio cuerpo. No uses agua caliente ni fuentes de calor directas, ya que podrían agravar la lesión.

Frío dentro del hogar

En algunas regiones mexicanas, especialmente en zonas altas, las viviendas pueden enfriarse mucho durante la noche. Una temperatura interior por debajo de 18 °C puede causar rigidez muscular, incomodidad e incluso aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias. Los niños pequeños y los adultos mayores son los más vulnerables, ya que su cuerpo regula peor la temperatura.

Mantener una temperatura estable y agradable en casa no solo mejora el confort, sino que también protege la salud. Aislar bien las ventanas, usar cobijas y evitar corrientes de aire son medidas sencillas pero efectivas.

Cómo protegerte del frío

Hay varias formas de ayudar al cuerpo a conservar el calor:

  • Vístete por capas: varias prendas delgadas aíslan mejor que una sola gruesa.
  • Cubre cabeza, manos y pies: por ahí se pierde gran parte del calor corporal.
  • Come y bebe con regularidad: el cuerpo necesita energía para generar calor.
  • Muévete: la actividad física mejora la circulación y eleva la temperatura.
  • Evita la humedad: la ropa mojada o el sudor aceleran la pérdida de calor.

En casa, procura mantener una temperatura constante, usa cobijas térmicas y, si es necesario, calefacción segura. Ventila brevemente para renovar el aire sin enfriar demasiado el ambiente.

Cuando el frío se vuelve peligroso

La mayoría de las personas puede tolerar el frío por periodos cortos, pero una exposición prolongada puede ser grave. Si alguien presenta confusión, somnolencia o deja de tiritar, busca atención médica de inmediato. La hipotermia avanza poco a poco, pero puede tener consecuencias severas si no se trata a tiempo.

Aunque el frío no sea extremo en la mayor parte de México, las bajas temperaturas pueden afectar la salud. Con información y precaución, es posible disfrutar del invierno sin que el cuerpo sufra las consecuencias del clima.